Economía colaborativa. ¿Qué es?

Economía colaborativa: definición, ventajas, ejemplos

Parece que la economía colaborativa ha venido para quedarse. Ciertamente, es un término que muchos de nosotros hemos oído cientos de veces, especialmente de la mano de las nuevas plataformas digitales que ofrecen espacios online donde crear nuevas comunidades. En este artículo, te explicamos cuál es la definición de economía colaborativa, así como sus ventajas, algunos ejemplos de empresas del sector y perspectivas de futuro.

Definición de economía colaborativa

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La economía colaborativa, por definición, es un modelo económico basado en adquirir, proporcionar o compartir bienes y/o servicios facilitados por una comunidad de usuarios nacida alrededor de una plataforma online. En otras palabras, es el conjunto de productos o servicios a los que podemos acceder gracias a que otros usuarios los han subido a Internet. De la misma manera, nosotros podemos colaborar aportando nuestros propios productos para que otros puedan disfrutar de ellos. Podríamos decir que es como una especie de intercambio.

Otro término que hace referencia a este modelo es el de “peer-to-peer” o “P2P”, es decir, de usuario a usuario. 

En inglés, se le llama “sharing economy”; de hecho, nos llamamos “Shering” por algo 😉

Ventajas de la economía colaborativa

Sin duda, la economía colaborativa nos ofrece muchísimas ventajas sobre los modelos económicos tradicionales, ya que permite que los propios usuarios regulen la oferta y la demanda de una manera más cercana y directa.

  1. La conexión entre usuarios (vendedores/compradores) se hace a través de plataformas online de fácil acceso. La mayoría de los casos ofrecen una app nativa que suele ser gratuita, haciendo más accesible el proceso.
  2. Este tipo de plataformas permiten a los usuarios monetizar productos u otros bienes que no usan, generando así fuentes de ingreso adicionales con poco esfuerzo.
  3. Suponen un gran ahorro respecto a otros modelos tradicionales, pues generalmente los productos ofertados en estas plataformas suelen tener precios más accesibles que sus respectivas opciones tradicionales. Por ejemplo, es más fácil ahorrar alquilando un apartamento en AirBnb que pasando la noche en un hotel.
  4. Proporcionan seguridad, facilitando un sistema de calificación por el cual el usuario puede valorar el servicio recibido para que así otros tengan información a considerar antes de contratar el servicio ellos mismos.
  5. Fomentan la sostenibilidad, ya que permiten dar un segundo uso a aquellos bienes que de otra forma no serían tan usados por su propietario. Esto, a su vez, permite reducir el desperdicio de productos y amortizar bienes.
  6. Facilitan el acceso a una gran oferta de productos que no podríamos encontrar de otra forma en los mercados tradicionales. Si tienes una plancha de vapor que ya no usas y decides venderla en una de estas plataformas, estarás aportando una opción más que antes no existía, de manera que otro usuario podrá elegir entre comprar el modelo X en la tienda de electrodomésticos, o comprar el modelo que tú subiste. En algunos casos, podemos incluso encontrar productos que ya estaban descatalogados a precios sorprendentes.

La propia definición de economía colaborativa refleja que lo importante no es poseer bienes, sino tener acceso a los mismos, cambiando así el paradigma socioeconómico de una manera disruptiva.

En definitiva, se trata de crear una comunidad entorno a una plataforma digital para fomentar el consumo colaborativo entre sus usuarios.

Ejemplos de economía colaborativa

Para ser más concretos, os enseñamos algunos ejemplos de empresas reales que seguro que conocéis y que utilizan este modelo como base del negocio.

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Wallapop

Wallapop es una plataforma que distingue entre dos tipos de usuarios: vendedores y compradores. Los primeros pueden subir productos para que otros usuarios interesados puedan comprarlos; generalmente, son productos que el propietario ya no usa y a los que quiere sacarle algo de rentabilidad. Los compradores son aquellos que ven un producto que les interesa y se lo compran a su propietario por el precio que haya fijado, que también puede ser negociado (aunque esto dependerá del caso).

Estos dos perfiles no son excluyentes, es decir, un mismo usuario puede ser a la vez vendedor y comprador, si así lo decide.

AirBnb

AirBnb es una plataforma online de alquileres vacacionales. El funcionamiento es similar al de Wallapop: por un lado, hay propietarios de apartamentos, casas u otras estancias; por el otro, hay visitantes que alquilan estas estancias por noche. 

Es una alternativa al tradicional alojamiento en hotel, que muchas veces encarece notablemente el presupuesto de un viaje. También ofrece otro modo de disfrutar del lugar de destino: el visitante puede vivir una experiencia local, puede cocinar su propia comida y, en definitiva, tiene más libertad al alojarse en un apartamento o en una casa, a diferencia de si se alojase en una habitación de hotel. Para gustos, ¡alojamientos!

En AirBnb también podemos alquilar simplemente una habitación privada dentro de una vivienda a un precio más económico. Hay muchas opciones en cada lugar que amplían el abanico a la hora de elegir dónde nos alojamos en función de nuestras preferencias y necesidades.

BlaBlaCar

BlaBlaCar es otra empresa de economía colaborativa que conecta conductores y pasajeros. Funciona de la siguiente manera: un conductor va a realizar un viaje de Sevilla a Madrid; va él solo en su coche, y tiene otras 3 plazas libres. Es un viaje que tiene que hacer frecuentemente y la gasolina supone un gasto notable; por esto, decide rentabilizar su viaje ofreciéndose a llevar a otras 3 personas por el precio que decida fijar. A través de la plataforma, el conductor oferta su viaje, incluyendo el precio y el número de plazas disponibles; ante la oferta, recibirá solicitudes de pasajeros interesados, con los que podrá chatear a través de la aplicación y especificar los detalles del viaje.

Shering

Shering, sin ir más lejos, es una plataforma de economía colaborativa que permite a sus usuarios alquilar productos que no usan para darles así una nueva vida y obtener fuentes de ingresos adicionales. O incluso puede servir para testar productos antes de comprarlos y comprobar si te va a merecer la pena el gasto (sería el caso de un patinete eléctrico, una bicicleta de montaña o ¡un robot de cocina!). 

Es tan sencillo como registrarte en la aplicación y comenzar a subir o buscar productos. Si has subido algún producto, no tienes más que esperar a que contacten contigo aquellos usuarios que estén interesados; si lo que quieres es alquilar, puedes buscar productos utilizando una serie de filtros que te ayudarán a encontrar lo que buscas y, una vez hayas decidido, podrás chatear con el propietario para hacer el intercambio.

Aquí te explicamos más al detalle cómo alquilar un producto en Shering.

Y así es como algo tan sencillo puede revolucionar la manera en la que entendemos el consumo. Aparte de estos ejemplos, hay muchísimas más empresas de las que piensas implementando este sistema. Además, es un modelo de negocio que supone una inversión inicial mínima por parte de la empresa, puesto que esta generalmente proporciona la infraestructura digital, y son los propios usuarios los que aportan los productos o servicios para intercambiarlos entre ellos.

Futuro de la economía colaborativa

A pesar de las muchas ventajas que plantea este modelo, también presenta ciertos problemas. Al ser un sistema relativamente nuevo, hay una carencia de legislación normativa que regule el ejercicio de este tipo de actividades comerciales. Por ejemplo, las actividades de alquiler vienen reguladas por una serie de normas que aplican a modelos de negocio tradicionales; sin embargo, al introducir estas nuevas plataformas, se plantean nuevos escenarios que quedan fuera de lo que está tipificado por la ley. Esto implica que los usuarios de estas plataformas pueden beneficiarse de un vacío normativo que les permitiría, entre otras cosas, ofrecer sus bienes o servicios a precios más competitivos, lo cual los pondría en ventaja respecto a los mercados tradicionales, pero de manera ilegítima.

No obstante, y aunque hay muchos más aspectos que solventar desde una perspectiva normativa, el sector de la economía colaborativa está previsto que crezca de los 14 billones de dólares en 2014 a 335 billones en 20251.

Y ahora, ¡cuéntanos! ¿Has tenido alguna experiencia con plataformas de economía colaborativa? Leemos tus comentarios 🙂

Referencias del artículo

  1. Yaraghi, Niam; Ravi, Shamika (2017). “The Current and Future State of the Sharing Economy,” Brookings India IMPACT Series No. 032017. March 2017

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